viernes, abril 07, 2006

La Tentacion del Fracaso


En 1985, los peruanos pudimos elegir presidente a Luis Bedoya, un político serio, honrado, confiable, que había demostrado sus aptitudes como buen administrador público en la alcaldía de Lima y que además había entrenado a sus mejores hombres en el gobierno de otro gran peruano, Fernando Belaúnde. Con mucha diferencia, Bedoya era el mejor candidato de aquella elección, la primera en que voté, sin saber que mi destino sería votar siempre por los perdedores. Pero, aburridos de la seriedad y seducidos por el riesgo, los peruanos eligieron masivamente a Alan García, un joven inexperto, de oratoria inflamada, que nunca había trabajado seriamente en nada, a no ser que dar discursos demagógicos se considere una forma de trabajo.
Durante su mandato de cinco años, que parecieron muchos más, García empobreció vertiginosamente a sus compatriotas. Si un buen gobernante es aquel que mejora la calidad de vida del pueblo al que sirve, no puede discutirse que García fue de una ineptitud abrumadora y que multiplicó la pobreza del país.
En 1990, tuvimos la oportunidad de elegir presidente al mejor candidato de nuestra historia contemporánea, el escritor Mario Vargas Llosa, quien en un acto de amor al país en que nació, renunció por tiempo indefinido a su vocación más ardiente la de escribir ficciones memorables y ensayos de aguerrida lucidez, y aceptó servir generosamente a sus compatriotas, aún a riesgo de su propia vida, pues eran tiempos de extrema violencia terrorista, y a sabiendas de que sería inevitable enlodarse en la mugre y la sordidez de las intrigas políticas. Vargas Llosa, a quien no dudé en apoyar desde mi programa de televisión -algo que, me temo, le costó algunos votos-, hizo una campaña honesta, seria, admirable, sin rebajarse a desbordes demagógicos ni trampas, mezquindades o golpes bajos. No cabía duda de que era un candidato de lujo: el escritor de éxito mundial, demócrata probado, defensor de las libertades y enemigo de la dictadura, la intolerancia y los abusos, estaba asesorado por profesionales de éxito y técnicos del más alto nivel. Sin embargo, los peruanos, una vez más, desdeñaron la seriedad y se arrojaron con espíritu suicida por el despeñadero, eligiendo a Alberto Fujimori, un mediocre profesor universitario, sin ninguna credencial como demócrata ni experiencia de gobierno, quien tuvo la desfachatez de acusar a Vargas Llosa de pornógrafo (por escribir el Elogio de la Madrastra), marihuanero (por revelar que en su juventud probó marihuana) y ateo (por tener la franqueza de declararse agnóstico), bajezas que no fueron repudiadas sino premiadas por todos aquellos que votaron por él, incluyendo a los principales líderes, voceros y escribidores de la izquierda peruana.
En los diez años en que se instaló en el poder y abusó minuciosamente de él, Fujimori dio un golpe de Estado (que una larga mayoría de peruanos aplaudió y una minoría condenó, con Vargas Llosa a la cabeza), destruyó la democracia, se rodeo de ladrones y corrompió todos los niveles de la vida pública en el Perú, para luego fugar sin honor, refugiarse en Tokio y hacer suya la nacionalidad japonesa.
En 2001, recuperada la democracia, los peruanos pudimos elegir presidenta a Lourdes Flores, una abogada de éxito, valiente opositora al golpe de Fujimori y a la dictadura que se instauró desde entonces, congresista seria y honorable y demócrata intachable. Sin embargo, y confirmando esa extraña tradición de votar por los charlatanes, los tramposos y los embusteros, la mayoría confió en Alejandro Toledo, al que se sabía capaz de negar desde que nació a su propia hija de entonces trece años, acusar de prostituta a la madre de esa hija y sobornar a los jueces para impedir que lo obligasen a reconocerla, y, todavía más sorprendente, la segunda mayoría se entregó a Alan García, el mismo que los había llevado a la ruina no muchos años atrás.
Durante su gobierno, Toledo confirmó lo que podía esperarse de un hombre capaz de negar a su hija: que era un oportunista y un pusilánime y no un líder que pudiese ser respetado. *Arrinconado por sus opositores, que lo pillaron reuniéndose en su casa con un juez que debía fallar sobre el caso de la hija negada, tuvo el cinismo de dar un discurso televisado a la nación, reconociendo a esa hija y enorgulleciéndose de la decisión, como si fuese un mérito de su gobierno. No obstante esas escandalosas miserias, Toledo logró, muy a pesar suyo, y gracias aciertos colaboradores estimables, como La señora Merino y los señores Kuczynski, Silva Ruete y Dañino, rebajar los niveles de pobreza en el país, aunque no todo lo que pudo y debió haber hecho.
En pocos días, los peruanos votarán por un nuevo gobierno. Pueden elegir entre Lourdes Flores, una mujer seria, decente, de ideas sensatas e impecable trayectoria democrática, a la altura de Michelle Bachelet, la admirable presidente chilena, o el militar retirado en los largos años en que sirvió lealmente a la dictadura de Fujimori como oficial Ollanta Humala, acusado por gente de más humilde condición económica de torturar a personas sospechosas de terroristas del Ejército (sin que protestase nunca por las fechoría y los atropellos de esa dictadura, algo que sólo hizo cuando el régimen se desplomó), representante diplomático del gobierno de Toledo en Paris y Seúl como agradado militar y, al mismo tiempo, promotor y aliado del venenoso pasquín que llevaba su nombre, Ollanta, en el que se exaltaba y glorificaba de violencia política y se exigía el fusilamiento del presidente Toledo, de su ministro de Economía, de los banqueros, los inversionistas chilenos y los homosexuales . Los demás candidatos, incluyendo Alan García, parecen rezagados en la carrera, aunque no puede descartarse que García, veterano seductor de incautos y desmemoriados, dé una sorpresa.
Si podemos aprender de los últimos veinte años o poco más de la atribulada historia peruana, no parece demasiado probable que la nueva presidenta sea Lourdes Flores, la candidata más seria y calificada, a quien, en el caso de que el sentido de la prudencia no me inhibiese de ir a votar y sufrir los riesgos físicos consiguientes (pues hace cinco años, al ir a votar, unos matones enviados por Toledo me agredieron, como represalia por defender en la televisión a su hija negada), no dudaría en dar mi voto. Por desgracia, la tradición sugiere que, de nuevo, como si no pudiesen aprender de sus tropiezos y caídas, como si estuvieses poseídos por una extraña fiebre autodestructiva, los peruanos sucumbirán a la vieja tentación del fracaso y entregarán el poder a un matón peligroso como Ollanta Humala, quien, a pesar de que ahora finge ser un demócrata tolerante, del mismo modo que el charlatán de Hugo Chávez, su mentor, fingió serlo en su primera candidatura presidencial en 1998, no tardará en pervertir la democracia, instalar un gobierno autoritario y poner en práctica unas ideas trasnochadas, que sólo traerán más violencia y miseria a este país inexplicable y confundido.
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Jaime Bayly.

miércoles, abril 05, 2006

De vuelta al cole!

Se dice que cuando uno en la vida cae, se debe levantar con mas fuerzas. Que cuando uno se siente abatido, debe de confiar en si mismo, creo que llamemoslos ironia y egocentrismo. Pasaba yo mis vacaciones de medio año en una ciudad calurosa del centro del Peru, llamada Lima. Mas especificamente en el Callao que es donde yo recido. Las vacaciones, nunca han sido muy acojedoras conmigo, tienden a sacarme la vuelta, o simplemente a no ser amables conmigo, y tratarme muy despoticamente. El dia de vuelta al colegio, cuando aun era un adolecente, que tenia el poder de la post-pubertad en las manos, ese poder que emana perfumes que atraen al sexo opuesto; o almenos eso es lo que en ese momento reflejo. Como es costumbre, el primer dia no se hizo nada, y mis amigos y yo, fuimos a jugar partido.
Años atras, cuando aun tenia 13 años inocentes y maritales, habia conocido a una chica, a la cual mis amigos la utilizaban como su comodin, a la hora de salida. Me explico, era nuestro (me incluyo) instrumento de chacota, nuestra muñeca, a la cual molestabamos, jodiamos, y hasta podria decir utilizabamos; uno de ellos tomaba sus gluteos entre sus manos como si no existiera el pudor, otro intentaba darle un beso a la fuerza, en la vereda, al lado de una pista donde los carros pasan en cantidades docenales, pero ella solo se divertia ante esta situacion. Algunas veces me preguntaba que era lo que ella sentia o lo que ella pensaba, muchas veces queria saber si se sentia a gusto con todas las niñerias e indecencias de mi amigo, o con todas las malas pasadas que le hacia pasar. Ella se conportaba diferente cuando estabamos solos, parecia una gatita tierna, inocente, fragil, y que pedia que alguien la cubra de la lluvia de dolores que la vida la hacia pasar. Llege a llegar a casa una ves a las 9 de la noche, solo por estar al lado de ella y escucharla, y de alguna forma consolarla, cosa q me hacia raro a los 13 años.
Llege a estar con ella, pero decidimos ambos dejar las cosas como estan, y solo ser amigos. Fue algo muy lindo, la primera vivencia de conquista q de algun modo mancho mis manos, con sudor ajeno.
El primer dia despues de las vacaciones invernales, la vi con su estropeado y muy bien cuidado bolso q llevaba por mochila. Era como revivir ternura y viveza, rugidos y silvidos, locura e inteligencia. La vi, nuevamente, y me le acerque sigiloso y con ansias de que me contara como le habia ido en este tiempo que no la habia visto, si su papa dejo de pegarle a su madrastra, si su hermano mayor dejo de vender drogas por la zona de su casa, si su vida al fin habia sido subsanada. Supongo que su primera impresion al verme, fue la de sorpresa, pues me miro extraño y luego corrio hacia mi y me dio un fuerte abrazo, el primer abrazo que recibia de una mujer, tan sincero y justo. Tomo mi rostro y me beso, parecia una de las novelas que mi mama veia, y las cuales tomaba yo de ejemplo para alucinar antes de dormir, con Carol. Fue un beso raro, humedo y rapido; me tomo de la mano y me llevo corriendo hacia donde se encontraba su colegio, rival aserrimo del colegio donde yo estudiaba. Todos me miraban pasar con ella, y la gran mayoria de chicos, deseaban perseguirme y darme una buena paliza pero ella corria tan velozmente y tan despreocupada, como podia. Llegamos a un lugar frente al colegio, y ahi vi a su madrastra frente a un carrito de hacer hamburguesas, y otras frituras mas. Me dijo:
- Ella ahora es mi madre. A mi papa lo metieron preso y no se hasta ahorita no le dan cuantos años de carcel va estar ahi. ¿Quieres ver a mi hermano? es muy habil, esta por aqui cerca...
- Espera, ¿Me has estado buscando?
- Desde ese dia q ya no te veo, solo pensaba en lo que me dijiste, y tome fuerzas pe, y ya ves, como mi vieja esta happy?
- Lo veo, y ¿donde esta tu hermano?
- Cerca, vamos a verlo.
- Ok
Me tomo nuevamente de la mano, y me llevo por otro lado, cerca de su casa y cerca de colegio tambien. Su hermano trabajaba en una panaderia, y ella me contaba que habia aprendido a hacer unos kekes estupendos, unos alfajores deliciosos, y muchos otros bocaditos de panaderia que tambien era muy ricos. Ya llevaba medio años trabajando ahi, y se sentia muy feliz, por que estaba ayudando en casa, ademas de que se estaba atendiendo en el "Centro Victoria".
No podia crees que las cosas le hayan salido tan bien desde que no la vi, y mucho menos creia que todo eso era con un poco de mi ayuda. Me llevo a su casa, era la primera ves que entraba a su casa; dijo que era una de las pocas personas a las que extrañaba, yo pregunte a quien mas extrañaba, y me dijo que a su mama biologica.
No se si debia decirle, para salir; en realidad no sabia que hacer, o que es lo que hacia dentro de la casa de ella. Me volvio a besar y a dar las gracias, cuando de pronto golpearon fuertemente su puerta. Ella me pidio que no hiciera nada, y que no hiciera ningun ruido, eran unos maleantes que siempre venian a intimidar a su familia y en especial a su hermano, pero que el ya habia hablado con ellos, y si ella le decia sobre esta nueva incursion, llamaria a la policia y pediria garantias para su vida. Todo eso me lo dijo susurrando; me volvio a tomar de la mano y me señalo una rendija que daba a la calle. Mira por ahi y vas a ver a esos mierdas, me dijo colerica, me asome por la rendija y vi a un grupo de 4 chicos todos mayores, y con cortes en el rostro, con cara de maleantes, pero con una botella en la mano. Esto me parecio raro, y quize decirle a Mariana, que lo mejor era decirles que no estaba y que no molestaran. Pero de pronto el que tenia la botella en la mano, la avento contra la puerta y otro hecho fuego sobre lo derramado. Ellos se fueron despues de su "grandiosa hazaña. La parte delantera de la casa comenzo a arder y yo estaba encerrado con ella adentro. Ella fue mas valiente que yo, tomo un valde, pero yo le sugeri una mangera. Apagamos en pequeño incendio que se estaba proliferando, y decidi irme.
Mientras nos despediamos, dijo q era lindo volver a verme, le di unas cuantas recomendaciones y tome mi rumbo hacia casa. Un primer dia de clases, q por poco se vuelve ardiente. Espero q Mariana este bien. Luego de ella, fue Katy, la chica del hijo que queria.